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Jun172008

10:59:16
¿Que es parto natural?
La expresión "parto natural" en muchos ámbitos se interpreta como una
nostálgica vuelta al pasado: parir sin epidural, sin oxitocina, parir
sin esto y sin lo otro. Allí donde la tasa de cesáreas es alta (España
y Sudamérica, por ejemplo), hay quien utiliza ese término para
referirse a un parto vaginal.


Pero parto natural no es simplemento un parto “sin”, sino aquel que
se produce gracias a la maravilla de la fisiología, y en el que los
procedimientos obstétricos se aplican únicamente en caso de necesidad.
Es lo opuesto al parto medicalizado, atendido por la obstetricia
convencional, en el cual la tecnología sustituye la fisiología de la
mujer, desvirtuando la experiencia del nacimiento, y generando riesgos
innecesarios para la madre y el bebé. En el primer caso la técnica está
al servicio de la naturaleza, en el segundo, la naturaleza es doblegada
por la técnica. Las tasas de cesáreas en los países y hospitales que
respetan los procesos naturales no suelen superar el 10%. Cuando la
asistencia es de corte intervencionista, la tasa de cesáreas siempre es
superior.



No es posible asistir dignamente a una mujer parturienta sin
comprender la verdadera naturaleza del parto: es un acontecimiento
involuntario, tanto como el sueño o el orgasmo, aunque mucho más
complejo. Todos sabemos lo que ocurre cuando uno trata de controlar o
dirigir mentalmente estos procesos: simplemente no ocurren. La sola
pretensión de controlar un proceso involuntario lo inhibe, y eso es lo
que sucede con el parto hospitalario. Ese es el motivo por el cual
cuando la mujer llegar al hospital, la dilatación a menudo se estanca.
Cuando el parto se inhibe, se prepara el terreno para todo tipo de
procedimientos que sustituyen la función de una naturaleza que en estas
condiciones, obviamente, no puede funcionar: estimulación con
oxitocina, episiotomía, anestesia, fórceps, cesáreas innecesarias … se
sustituye un proceso natural sofisticado y sabio por un conjunto de
técnicas encaminadas a resolver los problemas a menudo creados por ella
misma. Y también para someter un proceso con un ritmo propio al ritmo
acelerado que establece el hospital.



Dice Michel Odent que de las muchas preguntas que se hacen los
estudiantes de obstetricia hay una que continúa ausente de los planes
de estudios. Esa pregunta es ¿Cuáles son las condiciones idóneas para
un parto fluido?

• Intimidad, seguridad y apoyo emocional.



Lo mejor que podemos hacer para favorecer un proceso involuntario
es conocer y crear las condiciones idóneas para que se produzca solo.
Puede resultar paradójico que la única forma de “humanizar” el parto
sea recapitulando el hecho de que somos una especie “mamífera”. El
parto es un acontecimiento instintivo, llevado a cabo por nuestro
cerebro mamífero, y en el que la participación de nuestra mente
racional tiene un efecto contraproducente. Lo más que se puede hacer es
rendirse a la experiencia y permitir que ocurra, para lo cual el
ambiente en que transcurre y la calidad humana y actitudes de los
asistentes es esencial.



Ese cerebro mamífero primitivo es también nuestro cerebro emocional
(sistema límbico). Es una constante en todas las especies mamíferas que
la parturienta necesita una atmósfera de intimidad y recogimiento, de
seguridad física y emocional, que le permita entrar en el estado de
consciencia especial propio del parto. Cuando este estado de intimidad
se impide, cuando una hembra mamífera se siente amenazada, o incluso
indiscretamente observada, el parto se interrumpe: las hormonas del
estrés inhiben las hormonas del parto.



Esto pone de relevancia la enorme importancia del estado emocional
de la madre y cómo influye en él el soporte emocional y el trato que
recibe, así como las condiciones y el ambiente en que transcurre el
parto. La forma en que se trata a la mujer de parto puede condicionar
totalmente su progreso. Por ello, las primeras recomendaciones de la
OMS no se refieren a los aspectos técnicos, sino emocionales y
psicológicos: Debe fomentarse una atención obstétrica crítica con la
atención tecnológica al parto y respetuosa con los aspectos
emocionales, psicológicos y sociales del parto.

• Ambiente y entorno apropiado.



El parto es dirigido por el cerebro mamífero (emocional), pero
inhibido por el neocórtex (racional). Decía Michel Odent que es
suficiente preguntar a una mujer su número de la seguridad social para
que el parto se interrumpa. Debe pues evitarse todo lo que active el
pensamiento racional en la mujer de parto: hablarle sin necesidad,
darle órdenes o interrumpirle en su “viaje interior”. También
interfieren las luces, los ruidos, el frío, la prohibición de comer, la
incomodidad de tener que mantener una postura determinada o estar en un
lugar poco apropiado, como es el paritorio. Las condiciones necesarias
para un parto fluido no difieren mucho de las condiciones idóneas para
dormirse: intimidad, penumbra, silencio… todo lo que permita a la mujer
ensimismarse. Dice Sheila Kitzinger que “el lugar ideal para dar a luz
es el mismo que para hacer el amor”.

• Libertad de expresión.



La represión de la expresión de dolor durante el parto tiene la
consecuencia de reprimir la evolución del parto mismo. Beatrijs
Smoulders, comadrona holandesa, afirma en su libro “Parto Seguro”
(Editorial Médici), “Hace años, de una parturienta se esperaba que
fuera fuerte y no dijera ni pío al dar a luz. En estos casos, el
personal sanitario del hospital podía afirmar: “¡Qué bien lo hace la
señora!”. Mientras que la comadrona de hoy en día más bien pensaría:
“¡Suelte un berrido de una vez, señora, y así como mínimo pasará algo”.
Sumergirse y aceptar el dolor es condición necesaria para la producción
de endorfinas, “opiáceos” internos que amortiguan y modifican la
percepción del dolor.

• Libertad de movimientos y postura para el expulsivo.



La posición tumbada para dilatar (enganchada al gotero y al
monitor) y el potro obstétrico para el expulsivo pasarán a la historia
como uno de los mayores y persistentes errores de la obstetricia.



Numerosos estudios demuestran que la posición vertical favorece el
parto y la horizontal lo entorpece. En horizontal, el canal del parto
se alarga y estrecha y el coxis se dirige hacia lo alto, convirtiéndose
en una vía de paso más angosta para el bebé, y además cuesta arriba. En
posición vertical la vagina se amplía y acorta, pero además la presión
de la cabeza del bebé sobre el cuello del útero ejerce un efecto
hormonal que estimula la producción interna de oxitocina, y por tanto
la dilatación. La posición vertical acorta y amplía el canal del parto,
permite que las articulaciones de la cadera se abran más para dar paso
al bebé, facilita sus movimientos de rotación y permite que la fuerza
de la gravedad le ayude en su descenso. Episiotomía y fórceps son
procedimientos técnicos que sustituyen la fisiología de la mujer y la
gravedad con evidentes y penosos efectos secundarios para la madre y el
bebé



La mujer debe tener la libertad de dilatar y parir en la postura
que más le convenga: en cuclillas, sentada en el taburete obstétrico, a
cuatro patas, de lado, colgada de alguien, de pié… El instinto indica
en todo momento cual es la postura idónea mediante un lenguaje
infalible: la más cómoda es también la más fisiológica.

• Asistencia profesional respetuosa.



Siendo la fisiología del parto tan sensible al entorno, el papel
del profesional asistente es estar disponible en un discreto segundo
plano, sin interferir, confiando en los recursos de la mujer para dar a
luz, y aplicar los procedimientos obstétricos únicamente si hacen
falta. El protagonismo del parto corresponde a la mujer.

• Procedimientos naturales de abordar el dolor.



La producción de endorfinas se favorece cuidando al máximo las
condiciones en que transcurre el parto y evitando todo lo que pueda
producir estrés. Actualmente la tendencia es a recurrir a formas
inocuas y agradables de amortiguar el dolor: cambiar de postura, baño
de agua caliente, masaje en la zona lumbar, masaje de pies, sentarse en
pelota de goma …

• Intimidad y tiempo para recibir y acoger al bebé.



El momento del nacimiento es un momento especial, mágico, en el que
el estado hormonal propio del parto natural crea las condiciones para
que produzca el vínculo madre-hijo, un vínculo que tiene consecuencias
duraderas sobre esa relación, sobre la confianza de la mujer en su
capacidad para amar y criar a su hijo, sobre el desarrollo emocional
del bebé. El vínculo que el bebé crea con su madre es el troquel, la
base de su capacidad para crear vínculos posteriores. Por ello el
nacimiento medicalizado tiene consecuencias no sólo físicas, sino
psicológicas y sociales. Madres y bebés deben estar juntos tras el
nacimiento, y en todo momento, y no se justifica que un recién nacido
sano sea apartado de su madre. Incluso los prematuros progresan mejor
con el “método canguro” que con la incubadora, o al menos con un
sistema mixto. La OMS recomienda iniciar la lactancia antes de
abandonar la sala de partos.

• Cordón umbilical:



El respeto por la fisiología del parto implica reconocer la función
del cordón umbilical, que continúa latiendo y suministrando sangre
oxigenada al bebé durante varios minutos tras el nacimiento. La
naturaleza no hace nada que no sea necesario, y esos minutos son el
tiempo que el recién nacido necesita para comenzar a utilizar sus
pulmones sin angustia ni riesgo de privación de oxígeno. El recién
nacido tiene el derecho de disponer de esos minutos y de esa sangre, y
con mayor motivo si ha tenido sufrimiento fetal, ya que al iniciar la
respiración la sangre acude a los pulmones en detrimento del cerebro.
Pinzar el cordón inmediatamente tras el nacimiento es una práctica que,
a la luz de la evidencia científica, debería haber sido abandonada.

Contrariamente a lo que se piensa, parto natural no es volver al
pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza en la propia
naturaleza y rendirse ante ella. Tampoco es renunciar a la tecnología,
sino adjudicarle el lugar que le corresponde: las complicaciones, los
casos de riesgo. Y es que las prácticas de rutina en el paritorio no
son buenas ni malas, son oportunas o inoportunas. Y cuando se imponen
de forma sistemática e indiscriminada a mujeres que no las necesitan
son inoportunas. La evidencia científica demuestra que el parto natural
no sólo es más digno para la mujer, es también el más seguro. Por ese
motivo, la Organización Mundial de la Salud recomienda una calidad de
atención basada en el protagonismo de la mujer y en su fisiología, y el
mínimo grado de medicalización posible.





Isabel F. del Castillo

Autora de "La Revolución del Nacimiento". Ed. Granica 2006

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Categorías: Parto y post-parto

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